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¿Cómo combinar videojuegos y educación?

Beneficios y ejemplos de implementar esta herramienta en tu aula.

¿Qué beneficios crees que puede aportar introducir videojuegos en tu clase? Aunque para muchos los videojuegos pueden parecer un mero entretenimiento, cada vez son más los docentes que entienden la importancia y los beneficios de implementar esta herramienta en el aula. En la entrada de hoy os mostramos cómo combinar videojuegos y educación para mejorar la motivación de tu alumnado.

Según un estudio hecho en 2019 de la Asociación Española de Videojuegos, 17 millones de personas juegan a videojuegos en España. El uso lucrativo de los dispositivos móviles se ha incrementado en los jóvenes de entre 12 y 13 años. Casi el 70% de esos jóvenes tiene un teléfono inteligente propio y está familiarizado con su uso. La utilización desde pequeños de los nativos digitales ha facilitado que esta herramienta pueda ser usada en la educación. 

Este dato se vuelve más interesante cuando decidimos usar este dispositivo para atraer la atención de los alumnos y plantear un videojuego en el que cualquier alumno con un móvil inteligente o una tablet, propia o del centro, pueda participar en una actividad colaborativa, en la que se aprendan contenidos del temario habitual.

 ¿Qué beneficios tiene?

Numerosos estudios nos muestran que utilizar los videojuegos en las aulas incrementa la atención del alumnado y su concentración a la hora de resolver un problema concreto debido a su naturaleza lúdica (González, Cabrera, y Gutiérrez, 2007, p.3).  Esto sucede porque mientras los niños y niñas juegan a videojuegos producen dopamina, que es la que libera placer al cerebro, lo que aumenta su motivación y atención.  

Además, “los videojuegos suponen un mecanismo de estímulo para los niños, lo que facilita el proceso de aprendizaje y aumenta considerablemente la asistencia a clase” (González, Cabrera, y Gutiérrez, 2007, p.3). Un ejemplo puede ser la experiencia desarrollada por Sonsoles Ramos Ahijado y Ana María Botella Nicolás, que consistió en la creación del videojuego “Mozart en La Flauta Mágica” para trabajar la ópera en el aula de primaria.

Según Marín y García (2005), el valor educativo o formativo de los videojuegos reside en los siguientes aspectos: fomentan e incrementan la curiosidad por aprender, favorecen diversas destrezas y competencias, hacen posible el desarrollo de diferentes áreas del currículo de forma transversal y fortalecen la autoestima y el autoconcepto del alumnado.

Esto hace que cada vez más profesores utilicen este método para complementar sus recursos didácticos y hacer más participativo al alumnado.

¿Cómo funciona?

Un sistema de recompensas por objetivos conseguidos, un desafío atractivo en todo momento y una actitud activa de los participantes son las características más importantes de los videojuegos. Además, los propios jóvenes toman conciencia de su progreso, un hecho muy positivo que favorece la competencia aprender a aprender.

En todo momento los alumnos son los protagonistas de su propio proceso de enseñanza y aprendizaje, deciden qué hacer y asumen las consecuencias de sus decisiones. Esto hace que aumente la atención y participen más activamente.

¿Cómo podemos incluirlo en el aula?

Muchos profesores han optado por usar videojuegos que ya existían y que tenían un fin de entretenimiento e incluirlo en en sus clases. Javier Penalva nos cuenta que los profesores pueden encontrar un juego preexistente y que no esté hecho totalmente con fines educativos perfecto para insertarlo dentro de una estrategia didáctica eficaz. Algunos ejemplos de este uso de videojuegos preexistentes los tenemos en Minecraft o el actual Among us, que muchos docentes han adaptado para aplicarlo a su materia.

Otros profesores han creado videojuegos desde cero, como es el caso de “Las históricas aventuras de Daniela”, un claro ejemplo de la actitud proactiva de los alumnos. Se trata de un proyecto en el que ellos mismos decidieron qué tipo de videojuego querían. Esta experiencia fue una colaboración entre el CEIP Miguel Hernández y el IES Campanilla, que trabajaron conjuntamente para la creación de un videojuego educativo, en el que los alumnos de informática fueron la mano ejecutora de las ideas de los alumnos del CEIP Miguel Hernández.

Como vemos, la relevancia de los videojuegos en la sociedad, así como las formas y beneficios que puede aportar combinar videojuegos y educación, está más que contrastada.

En una de nuestras experiencias educativas interactivas hemos integrado el uso de un videojuego, consiguiendo muy buenos resultados. Es el caso de la experiencia The Grammar Army,  en la que los alumnos deben corregir los errores ortográficos dentro de un videojuego. Si quieres conocer más sobre esta experiencia, entra aquí y descarga una demo para tus alumnos.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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